Informe Anual 1998
Chapter

Capítulo V. La crisis de Asia

Author(s):
International Monetary Fund
Published Date:
October 1998
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Por tratarse del hecho que definió el ejercicio, el Directorio Ejecutivo dedicó una gran parte de su tiempo a la crisis financiera de Asia. Los directores se reunieron frecuentemente —a veces a diario—para recibir información y discutir la evolución de los países situados en el epicentro de la crisis, y orientar la labor que desarrollan los funcionarios y la Gerencia del FMI con las autoridades de dichos países. El Directorio aprobó programas de ajuste respaldados por el FMI, con un gran volumen de asistencia financiera, a favor de Corea, Indonesia y Tailandia. El Directorio realizó, además, varios exámenes en profundidad —sobre todo en el marco de los estudios sobre las perspectivas de la economía mundial y los mercados internacionales de capital y en el contexto de los exámenes de la supervisión del FMI en la región (véase el capítulo VI)—de los problemas más generales suscitados por la crisis: sus causas, las políticas que procede aplicar, el papel que le corresponde desempeñar a la comunidad internacional y las enseñanzas que se pueden extraer de la experiencia. En este capítulo se hace hincapié especialmente en las deliberaciones que, sobre estos problemas más generales, celebró el Directorio hasta el final del ejercicio (30 de abril de 1998). En el recuadro 1 se presentan los aspectos más destacados de las medidas adoptadas por el FMI para hacer frente a la crisis. También se incluyen al final de este capítulo resúmenes (actualizados hasta mediados de julio de 1998) de la evolución de los programas de ajuste respaldados por el FMI en Tailandia, Indonesia y Corea.

Origen y evolución

La crisis financiera de Asia se produjo en un contexto de graves presiones en los mercados financieros de varias economías asiáticas, asociadas en parte a la inquietud provocada por la falta de solidez de los sistemas financieros, los abultados déficit externos, la sobrevaloración de los valores bursátiles y los precios de los bienes raíces, el mantenimiento de regímenes de tipos de cambio relativamente fijos y la excesiva dependencia de los flujos de capital a corto plazo que, en general, se destinaron a inversiones poco productivas. Además, influyeron los cambios en la posición de competitividad como consecuencia de las fuertes oscilaciones del tipo de cambio entre el yen y el dólar. Las presiones habían sido particularmente intensas en Tailandia, en donde la falta de solidez del sector financiero acentuó las dudas con respecto a la viabilidad del régimen de tipo de cambio vinculado. Los efectos secundarios de la crisis se habían sentido en otros países de la región, sobre todo en Filipinas, Indonesia y Malasia. En todos estos países, las acusadas presiones que sufrieron los mercados de divisas dieron lugar, en última instancia, a la adopción de regímenes cambiarios más flexibles y a fuertes depreciaciones de las respectivas monedas y del valor de los activos.

En la reunión que celebró el Directorio en agosto de 1997, varios directores subrayaron la importancia de frenar los déficit externos y recurrir en menor medida a los préstamos del exterior —especialmente los de corto plazo denominados en moneda extranjera—a fin de reducir el riesgo de que se produzcan cambios desfavorables en la actitud de los mercados. En este sentido, los directores observaron que, si las autoridades tailandesas adoptaran un firme programa de ajuste y se demostrara una cabal cooperación regional e internacional, sería más fácil restablecer la confianza y que Tailandia volviese gradualmente a registrar los sólidos resultados característicos de su desempeño económico. Varios directores observaron que, para restablecer la estabilidad de la economía y de los mercados financieros, es crucial que todos los países de la región apliquen firmes políticas macroeconómicas y estructurales, refuercen la supervisión financiera y aumenten la transparencia publicando puntualmente los datos económicos y financieros.

Cuando, posteriormente, se analizaron las perspectivas de la economía mundial, la crisis ya había cobrado mayores proporciones y se había extendido a Corea. Al considerar los motivos por los que se produjo la turbulencia y la virulencia con que se propagó inesperadamente a otros países, los directores observaron que habían entrado en juego varios elementos, entre ellos —por irónico que pueda parecer—los sólidos resultados económicos que habían registrado los países afectados en los últimos decenios, que contribuyeron a atraer un gran volumen de capital durante los años noventa. Esta afluencia de capital impuso, en última instancia, fuertes demandas sobre las instituciones y las políticas económicas, incluidas las que tenían por objeto fomentar la estabilidad monetaria y la solidez del sector financiero.

Recuadro 1Medidas adoptadas por el FMI ante la crisis de Asia

Para tratar de restablecer la confianza en la región, tras el estallido de la crisis, el FMI actuó rápidamente adoptando las siguientes medidas:

  • Ayudó a los tres países más afectados por la crisis —Corea, Indonesia y Tailandia—a instrumentar programas de reforma económica que pudieran restablecer la confianza y ser respaldados por el FMI. En 1997 se prorrogó el programa respaldado por el FMI a favor de Filipinas, aumentando además el monto de los recursos, y en 1998 se aprobó un acuerdo de derecho de giro.
  • Aprobó asistencia financiera por un monto aproximado de DEG 26.000 millones para apoyar programas de reforma en Corea, Indonesia y Tailandia, e impulsó la movilización de unos US$77.000 millones adicionales en compromisos de financiammiento de fuentes multilaterales y bilaterales en apoyo de dichos programas en 1997. A mediados de 1998, la asistencia comprometida del FMI a favor de Indonesia se incrementó en DEG 1.000 millones, estimándose en unos US$5.000 millones la asistencia proveniente de fuentes multilaterales y bilaterales. Del total de recursos comprometidos para estos tres países, al 23 de julio de 1998 el FMI había desembolsado alrededor de DEG 18.000 millones (véase el cuadro).
  • Intensificó sus consultas con otros países miembros tanto dentro como fuera de la región que, aunque no necesariamente requieran asistencia financiera del FMI, se han visto afectados por la crisis y han tenido que adoptar medidas de política para evitar los efectos de contagio.

Para aplicar las medidas adoptadas en relación con la crisis, el FMI:

  • Recurrió a los procedimientos acelerados establecidos en el marco del mecanismo de financiamiento de emergencia y a la cláusula de circunstancias excepcionales para hacer frente a las necesidades extraordinarias de los países miembros en lo tocante al calendario de aprobación y el acceso a los recursos. Después procedió a un atento y continuo seguimiento de la ejecución de los programas y aprobó varias adaptaciones de los programas originales en vista de la evolución de las circunstancias.
  • Creó el servido de complementación de reservas para ayudar a los países miembros que tuvieran dificultades excepdonales de balanza de pagos como consecuencia de una necesidad importante de financiamiento a corto plazo provocada por una súbita pérdida de confianza de los mercados.
  • Intensificó la coordinación de sus actividades con otras instituciones financieras internacionales, sobre todo el Banco Mundial y el Banco Asiático de Desarrollo, y con los donantes bilaterales, a fin de aumentar el respaldo internacional a los programas de reforma económica de los países afectados.
  • Reforzó el diálogo con una amplia gama de interlocutores en los países que estaban aplicando programas. En este contexto, cabe señalar las consultas con los representantes de la oposición y el mundo del trabajo y los amplios contactos mantenidos con la prensa y el público.
  • Contribuyó, a través de su personal, a coordinar las medidas adoptadas por los deudores y acreedores bancarios internacionales en los países afectados para resolver los graves problemas del sector privado, uno de los principales factores de la crisis.
  • Con el consentimiento de los Gobiernos de Corea, Indonesia y Tailandia, publicó en el sitio del FMI en Internet las cartas de intención en que se describen los programas respaldados por la institución, para que todas las partes interesadas pudieran tener fácil acceso a los detalles de dichos programas.
  • Reforzó los cauces de comunicación con las autoridades y las medidas complementarias para la creación de consenso, nombrando Asesor Especial del Presidente de Indonesia a Prabhakar Narvekar, ex Subdirector Gerente del FMI; creando los puestos de representante residente en Corea y Tailandia (además del ya existente en Indonesia), y a través de la labor de la nueva Oficina Regional del FMI para Asia y el Pacífico (veáse el capítulo VI).
Compromisos de asistencia de la comunidad internacional y desembolsos del FMI para hacer frente a la crisis de Asia, al 23 de julio de 19981(Miles de millones de dólares de EE. UU.)
CompromisosDesembolsos

del FMI
PaísFMIMultilaterales2Bilaterales3Total
Corea20,914,023,358,217,0
Indonesia11,210,021,1442,35,0
Tailandia4,02,710,517,22,8
Total36,126,754,94117,724,8

No se incluyen los recursos comprometidos por el FMI a favor de Filipinas.

Banco Mundial y Banco Asiático de Desarrollo.

Las contribuciones bilaterales para Corea e Indonesia constituían una segunda línea de defensa contingente.

Estimación; al 23 de julio de 1998 no se había concretado el monto de los nuevos compromisos.

No se incluyen los recursos comprometidos por el FMI a favor de Filipinas.

Banco Mundial y Banco Asiático de Desarrollo.

Las contribuciones bilaterales para Corea e Indonesia constituían una segunda línea de defensa contingente.

Estimación; al 23 de julio de 1998 no se había concretado el monto de los nuevos compromisos.

Además, a juicio de muchos directores, debido al vigoroso desempeño de los años anteriores no se adoptaron con prontitud las medidas correctivas necesarias. La evolución del entorno externo también fue un factor importante. La apreciación del dólar de EE.UU. —al que estaban vinculadas la mayoría de las monedas de estos países—y el crecimiento más lento del mercado de exportaciones contribuyeron en 1996-97 a un deterioro de la posición exterior y a una desaceleración del crecimiento en los países más afectados por la crisis. Por otra parte, los inversionistas internacionales, en la búsqueda de tasas de rentabilidad más altas, subestimaron los riesgos en algunas economías con mercados emergentes.

No obstante, los directores coincidieron en que las deficiencias de las políticas aplicadas en los países afectados fueron el principal factor desencadenante del súbito cambio de actitud de los mercados. En concreto, se mantuvieron vigentes demasiado tiempo los regímenes cambiarios inflexibles —aun cuando ya no se justificaban en función de las variables fundamenta les de la economía—lo que limitó la capacidad de reacción de la política monetaria para hacer frente a las presiones de recalentamiento de la economía. Además, los inversionistas consideraron que los tipos de cambio vinculados representaban una garantía implícita del valor de cambio, lo cual, unido a las garantías implícitas de respaldo al sector bancario, alentaron la obtención de préstamos externos y la asunción de un excesivo riesgo cambiarlo, a menudo con plazos de vencimiento cortos. La falta de reglamentación bancaria, supervisión y normas de prudencia adecuadas contribuyó a la ineficiente intermediación de estos fondos, que se tradujo en una falta de solidez de los balances de muchos bancos y empresas no financieras. Por otra parte, la excesiva intervención estatal y problemas relacionados con la disponibilidad de los datos obstaculizaron —en distinta medida—la disciplina de mercado con respecto a la asignación de los recursos y el volumen de inversiones de capital, lo que distorsionó aún más la distribución de los flujos financieros procedentes del exterior y la intermediación de los recursos financieros a nivel interno. Los notables retrasos en la aplicación de medidas correctivas para hacer frente a los problemas y en la adopción de la política monetaria y las reformas estructurales necesarias agravaron las dificultades económicas de los países afectados y los consiguientes efectos de contagio.

Adopción de las políticas adecuadas

En las deliberaciones de diciembre de 1997, los directores hicieron hincapié en que los países afectados son los primeros responsables a la hora de poner fin a la turbulencia producida en Asia. Cualquier vacilación en la puesta en práctica de las necesarias medidas de ajuste y reforma sólo serviría para agudizar la crisis y la excesiva reacción de los mercados financieros, así como los efectos de contagio a otros países. En este contexto, unos cuantos directores cuestionaron la idoneidad de los compromisos adquiridos por las autoridades en algunos de los países afectados, argumentando que ello no hace sino intensificar las turbulencias en los mercados. Todos los directores convinieron en que es indispensable adoptar medidas audaces para corregir las deficiencias básicas de las políticas, al objeto de restablecer la confianza y sentar las bases de un repunte que ponga fin a las dificultades actuales. En este sentido destacaron cuatro esferas de actuación:

  • Es necesario tranquilizar a los inversionistas nacionales y extranjeros con respecto al restablecimiento de la estabilidad macroeconómica. Los directores convinieron en que al determinar el grado y la composición del ajuste fiscal es preciso encontrar un equilibrio entre varios objetivos, incluida la necesidad de contribuir suficientemente al ajuste de la cuenta corriente y cubrir los costos de la reestructuración del sistema financiero, evitando al mismo tiempo una excesiva compresión de la demanda interna. Algunos directores cuestionaron la necesidad de adoptar una política fiscal mucho más restrictiva, dado que las economías asiáticas en crisis no registraban, en general, desequilibrios fiscales.
  • La política monetaria ha de ser suficientemente firme para resistir una excesiva depreciación del tipo de cambio y sus consecuencias inflacionarias; al mismo tiempo, se debe evitar una indebida compresión de la demanda interna y un exceso de tensiones en el sector bancario. Algunos directores subrayaron la necesidad de adoptar sin demora una política monetaria firme, más restrictiva, para restablecer rápidamente la confianza de los mercados, al tiempo que avanzan las necesarias medidas de reforma del sector bancario y otras reformas estructurales. Los directores coincidieron en que, a medida que se restablezca la confianza, debe permitirse una flexibilización de las condiciones monetarias (con una reducción gradual de las tasas de interés) para ayudar a respaldar la actividad, pero hicieron hincapié en el peligro de que dicha flexibilización se realice en forma prematura. Es importante proporcionar incentivos adecuados a las instituciones financieras y las empresas para que renueven sus préstamos externos a corto plazo cuando el rembolso amenace con intensificar las presiones a la baja sobre el tipo de cambio.
  • Es necesario corregir las deficiencias del sector financiero adoptando medidas audaces y cabales para disipar la incertidumbre. Aunque hay que garantizar la adecuada protección de los pequeños depositantes, es preciso cerrar las instituciones insolventes para facilitar un pronto restablecimiento de la confianza. Las instituciones frágiles pero viables deben ser reestructuradas y recapitalizadas en forma totalmente transparente, sin proteger de modo indebido a los acreedores y accionistas de las pérdidas o exacerbar los problemas de riesgo moral.
  • Hay que mejorar la gestión de gobierno, tanto a nivel público como de empresas, para lograr una mayor transparencia y responsabilización, y hay que declarar puntualmente datos exactos, sobre todo los indicadores relativos a los sectores bancario y financiero.

Los directores observaron en diciembre de 1997 que la prolongada crisis de Asia suroriental y oriental había suscitado la inquietud de que en otros países con mercados emergentes, que ya habían sentido algunos electos secundarios, pudieran intensificarse las presiones en los mercados financieros. Si bien en los últimos años se ha desplegado un esfuerzo considerablemente mayor en materia de reformas en los países en desarrollo, algunos de ellos siguen siendo vulnerables a un cambio radical de actitud de los mercados. Las políticas que habría que adoptar en estos países son similares a las que se aplican en los países que ya se han visto afectados por la crisis. Además, en opinión de varios directores, algunos otros países con mercados emergentes deberían considerar si una mayor flexibilidad cambiaría podría ayudarles a reducir el riesgo y el costo de posibles ataques especulativos contra sus monedas. Los directores coincidieron en que, cualquiera que sea el régimen cambiario que los países decidan adoptar, la protección contra las turbulencias en los mercados de divisas sólo sería viable con el pleno respaldo de sólidas políticas macroeconómicas y sistemas financieros robustos.

En sus deliberaciones de marzo de 1998, los directores reiteraron su apoyo a los programas adoptados para restablecer la confianza en los países afectados, incluidas las medidas para reforzar el sector financiero, corregir los desequilibrios macroeconómicos, lograr una mayor disponibilidad de los datos, fomentar la transparencia y mejorar la gestión de gobierno. A su juicio, estas medidas constituyen el medio más eficaz para abordar las causas de la crisis, limitar y revertir la excesiva reacción de los mercados cambiarios y bursátiles, y volver a una trayectoria de crecimiento sostenible.

Los directores observaron que, en algunos países, los retrasos en la adopción c implementación de las medidas de reforma habían contribuido a aumentar el pánico y habían agravado la crisis y retrasado su resolución. En Indonesia, concretamente, los retrasos en la aplicación de las reformas cruciales habían puesto en tela de juicio la estabilización y la recuperación. En cambio, Corea y Tailandia habían logrado progresar bastante en la estabilización de los mercados financieros y estaban comenzando a restablecer la confianza mediante la adopción de medidas concretas y oportunas, respaldadas por la firme determinación de las autoridades y el mensaje congruente que estaban transmitiendo. Los directores coincidieron, en general, en que los países afectados por la crisis asiática registrarían un notable cambio en su balanza en cuenta corriente en 1998, que dejaría de ser deficitaria para registrar superávit, a medida que descienda la demanda interna y el aumento de la competitividad internacional estimule las exportaciones netas. No obstante, muchos directores hicieron hincapié en que los países afectados tienen que perseverar en la adopción de las necesarias medidas de ajuste, sobre todo en la reestructuración de los sistemas financieros.

El papel de la comunidad internacional

Si bien los problemas de los mercados financieros seguían sin resolver, unos cuantos directores hicieron hincapié, en las deliberaciones celebradas en diciembre de 1997, en que las autoridades de los principales países industriales deben considerar con prudencia un eventual endurecimiento de la política monetaria. Los directores, en su mayor parte, estiman que no se debe aplicar una política monetaria más restrictiva por el momento, sobre todo teniendo en cuenta la perspectiva de que, en la mayoría de los casos, la inflación siga siendo moderada. Sin embargo, en opinión de algunos directores, la política monetaria a nivel interno debe orientarse exclusivamente a hacer frente a la situación de la economía nacional.

Los directores instaron a las autoridades de Japón a actuar con determinación para aliviar las tensiones que padece el sector financiero, incluso cerrando las instituciones insolventes y focalizando eficientemente los fondos públicos para ayudar en las reestructuraciones que se necesitan con urgencia. La mayor parte de los directores pidieron también que se adopten medidas fiscales moderadamente expansionistas en Japón para ayudar a evitar una nueva retirada de estímulo fiscal hasta que no se afiance de nuevo la recuperación. Los directores subrayaron, además, la necesidad de acelerar la desregulación para aumentar las oportunidades de inversión a nivel interno, lo que contribuiría a reducir el superávit de balanza de pagos persistentemente grande que registra Japón.

Los directores manifestaron su satisfacción por el hecho de que, a pesar de la gravedad de los problemas que sufren muchas de las economías de Asia, el crecimiento en Estados Unidos y Canadá y Europa ha sido sostenido y es probable que dicho crecimiento sirva de apoyo a la economía mundial en el próximo período. Esto significa que las economías con dificultades se beneficiarían del entorno externo relativamente favorable. Los directores subrayaron que, dado el potencial de crecimiento a mediano plazo de los países que se encuentran en el epicentro de la crisis, cabría esperar razonablemente que recuperen la confianza del mercado una vez que las respectivas autoridades hayan corregido las deficiencias estructurales, especialmente las que afectan al sector financiero.

Al analizar el papel que han desempeñado los organismos internacionales para ayudar a frenar la crisis, varios directores manifestaron su inquietud en torno a las posibles repercusiones que, en forma de riesgo moral, podrían tener los mecanismos de resolución de esta crisis. Subrayaron la importancia de garantizar, en la medida de lo posible, que el financiamiento del FMI no se utilice para sacar a flote a los acreedores privados. Ni el FMI, ni otras instituciones financieras internacionales, ni el sector oficial deben asumir solos la carga del respaldo financiero; también deben participar los acreedores privados.

Las dudas sobre la capacidad del FMI para frenar las crisis financieras y la inquietud por el riesgo moral se reflejaron en la decisión del Directorio Ejecutivo, en diciembre de 1997, de adoptar el servicio de complementación de reservas (SCR) (véase el capítulo VIII). El financiamiento otorgado en el marco de este servicio conlleva tasas de interés más elevadas que las que se cobran por el uso de otros recursos del FMI, a fin de incentivar un pronto rembolso, reducir al mínimo el peligro de riesgo moral y asegurar que sólo recurran al mecanismo los países que tengan una necesidad verdaderamente apremiante. Además, la decisión por la que se crea el nuevo servicio establece que debe alentarse a todo país miembro que utilice los recursos del FMI a tratar de mantener la participación de los acreedores, tanto oficiales como privados, hasta que cese la presión sobre la balanza de pagos. También se establece que deben considerarse todas las opciones posibles para garantizar la apropiada distribución de la carga. Análogamente, en su deliberación de febrero de 1998 sobre la política del FMI en materia de atrasos soberanos frente a los acreedores privados (véase el capítulo VIII), los directores subrayaron la necesidad de hacer participar a los acreedores privados en una etapa temprana de la crisis, a fin de garantizar la apropiada distribución de la carga y limitar el riesgo moral.

En su reunión de abril de 1998, el Comité Provisional, si bien tomó nota de la dificultad de los problemas, solicitó al Directorio que redoblase sus esfuerzos para considerar posibles medidas que estimulen una mayor participación del sector privado, propuso diferentes mecanismos para alcanzar este objetivo y pidió al Directorio que le informase sobre todos los aspectos de su labor en estas materias en la reunión que celebrará el Comité en octubre.

Primeras enseñanzas de la experiencia

Los directores ejecutivos pudieron extraer varias enseñanzas importantes de la crisis financiera de Asia (véase el capítulo VI) cuando realizaron el examen ordinario de las políticas de los países miembros en el contexto de la supervisión del FMI. Además, durante las deliberaciones sobre las perspectivas de la economía mundial en marzo de 1998, los directores señalaron la necesidad de que la comunidad internacional despliegue un esfuerzo más intenso para identificar las deficiencias en una etapa temprana a fin de tomar medidas preventivas, si bien reconocieron la imposibilidad de detectar todas las crisis bancarias y cambiarías incipientes. Consideraron que el análisis de la crisis de Asia podría proporcionar información útil para elaborar “indicadores de vulnerabilidad” y emitir señales de alerta que permitan anticiparse a una crisis inminente. No obstante, algunos directores expresaron su inquietud acerca de la fiabilidad de dichos indicadores, dada la complejidad de los elementos que entran en juego en la gestación de una crisis. Hicieron hincapié en que la experiencia reciente demuestra ampliamente la importancia de declarar información puntual y exacta y, por lo tanto, subrayaron la necesidad de seguir mejorando la cobertura, la puntualidad y la calidad de las estadísticas financieras, incluidos los indicadores de rentabilidad de los bancos, los diferenciales de tasas de interés, el nivel de los préstamos no redituables y los indicadores de competitividad. También pidieron que se estudie en mayor profundidad el proceso de contagio de la crisis a otros países.

Una enseñanza que los directores extrajeron de la crisis es que los países han de prepararse cuidadosamente para la liberalización de las transacciones de la cuenta de capital, de modo de aprovechar los beneficios del acceso a los mercados mundiales de capital, reduciendo al mismo tiempo el riesgo de que se produzcan distorsiones. Entre los requisitos necesarios para el éxito de la liberalización mencionaron la congruencia de las políticas internas, la solidez del sistema financiero y la eliminación de las distorsiones económicas, así como la mejora en materia de transparencia y divulgación de información por parte de los gobiernos y las instituciones financieras. Algunos directores propusieron que los países con mercados emergentes —al menos durante un período de transición que podría llegar a ser relativamente largo—adopten mecanismos de salvaguardia basados en el mercado, al objeto de limitar el riesgo de los sectores financiero y empresarial ante un eventual cambio de sentido de los flujos de capital a corto plazo. De esa manera se reduciría el peligro de que la afluencia de capital se convierta en un quebradero de cabeza, en vez de ser una fuente de beneficios.

Algunos directores observaron asimismo que, si bien los tipos de cambio vinculados han prestado un buen servicio a muchos países, es importante sopesar las ventajas y los inconvenientes de este tipo de regímenes en el futuro y, en algunos casos, diseñar estrategias de salida. Sin embargo, algunos otros directores advirtieron que no es posible considerar la progresiva adopción de una mayor flexibilidad cambiaría como receta para evitar una crisis financiera. Es necesario mantenerse alerta para asegurar la congruencia del marco de las políticas en su totalidad, a fin de mantener la confianza y evitar una depreciación excesiva de la moneda. Entre otras medidas, se debe establecer un ancla monetaria o una meta de inflación alternativa y adoptar medidas preventivas para reforzar el sistema bancario.

Tailandia, Indonesia y Corea: Evolución de los programas de ajuste respaldados por el FMI

Tailandia

La crisis financiera de Asia se inició en Tailandia cuando el baht sufrió una serie de ataques especulativos cada vez más fuertes en mayo de 1997 y los mercados perdieron la confianza en la economía. En vista de estas presiones, el 2 de julio las autoridades renunciaron al régimen de tipo de cambio vinculado. El 20 de agosto de 1997, el Directorio Ejecutivo aprobó asistencia financiera para Tailandia hasta un monto máximo de DEG 2.900 millones, equivalente al 505% de su cuota en el FMI, durante un período de 34 meses.

El programa inicial de reforma económica incluía:

  • La reestructuración del sector financiero, centrando la atención en primer lugar en la identificación y el cierre de las instituciones financieras inviables (entre ellas 56 compañías financieras), la intervención de los bancos en situación más precaria y la recapitalización del sistema bancario.
  • Medidas fiscales equivalentes a casi un 3% del PIB, a fin de transformar el déficit del sector público consolidado en un superávit del 1% del PIB en 1997/98, apoyar la necesaria reducción del abultado déficit en cuenta corriente y cubrir los costos que, en concepto de intereses, entrañará la reestructuración financiera.
  • Un nuevo marco para la política monetaria que fuese congruente con el nuevo régimen de flotación dirigida.
  • Medidas estructurales para aumentar la eficiencia, intensificar el papel del sector privado en la economía tailandesa y reforzar su orientación al exterior, incluidas la reforma de la función pública, privatizaciones e iniciativas encaminadas a atraer capital extranjero.

El programa se modificó en una carta de intención el 25 de noviembre de 1997, en vista de la posterior depreciación del baht, que fue mayor de lo previsto, de la acusada desaceleración de la economía —también mayor de lo previsto—y de la gravedad de los acontecimientos económicos en la región. Entre las modificaciones, cabe señalar:

  • Medidas adicionales para mantener el superávit del sector público en el 1% del PIB.
  • Fijación de un calendario concreto para la reestructuración del sector financiero, que incluye estrategias para la recapitalización preventiva y el fortalecimiento del sistema financiero.
  • Aceleración de los planes para proteger a los sectores más débiles de la sociedad.

El programa se modificó nuevamente en una carta de intención el 24 de febrero de 1998, y una vez más el 26 de mayo, para dar una clara prioridad a la estabilización del tipo de cambio, limitando al mismo tiempo la magnitud y el negativo impacto social de la desaceleración económica, mayor de lo previsto, y preparar el camino para que Tailandia volviese a tener acceso a los mercados financieros internacionales. Las modificaciones contemplaban, entre otras cosas:

  • Acelerar la reestructuración del sistema financiero, incluida la privatización de los cuatro bancos intervenidos por las autoridades.
  • Ajustar las metas de política fiscal, sustituyendo el superávit proyectado para el sector público del 1% del PIB, aproximadamente, por un déficit del 3% del PIB, lo que permitiría el funcionamiento de los estabilizadores automáticos y, en parte, el financiamiento de los mayores gastos sociales.
  • Asegurar la disponibilidad de un volumen de crédito suficiente para ayudar a impulsar la recuperación económica, manteniendo al mismo tiempo una política monetaria restrictiva, a fin de respaldar la estabilidad del tipo de cambio.
  • Mejorar la gestión de gobierno, tanto a nivel de empresas como del sector público.
  • Reforzar la red de protección social.
  • Armonizar el marco legal y reglamentario, incluida la ley de quiebras, con las normas internacionales y hacerlo compatible con una implementación fluida de la reestructuración de la deuda de las empresas y del programa económico general.
  • Reforzar en mayor medida el papel del sector privado, incluso mediante iniciativas encaminadas a atraer capital extranjero.

En el cuadro 4 se presentan algunos indicadores económicos sobre Tailandia.

Cuadro 4Tailandia: Algunos indicadores económicos, al 23 de julio de 1998
199519961997119982
Variación porcentual
Crecimiento del PIB real8,85,5‒0,4‒4,0 a -5,5
Precios al consumidor (fin de período)7,44,87,710,0
Porcentaje del PIB; el signo menos indica un déficit
Saldo del gobierno central3,02,4‒0,9‒2,4
Balanza en cuenta corriente–7,8–7,9–2,06,9
Miles de millones de dólares de EE. UU.
Deuda externa82,690,591,889,7
De la cual: Deuda a corto plazo41,137,629,922,8
Porcentaje del PIB
Deuda externa49,149,959,672,5
Datos: Autoridades nacionales y estimaciones de los funcionarios del FMI. Los datos sobre el saldo del gobierno central corresponden a los ejercicios financieros (1 de octubre al 30 de septiembre).

Estimaciones.

Según programa de mayo de 1998.

Datos: Autoridades nacionales y estimaciones de los funcionarios del FMI. Los datos sobre el saldo del gobierno central corresponden a los ejercicios financieros (1 de octubre al 30 de septiembre).

Estimaciones.

Según programa de mayo de 1998.

* * *

Cronología de los hechos más destacados

1997
11 de agostoCon las negociaciones sobre un programa de ajuste bien avanzadas, el FMI convoca a los países interesados a una reunión en Tokio; el respaldo total comprometido a favor de Tailandia asciende en definitiva a unos US$17.200 millones.
20 de agostoEl Directorio aprueba un acuerdo de derecho de giro a favor de Tailandia por un monto de DEG 2.900 millones y libera un desembolso de DEG 1.200 millones.
17 de octubreEl Directorio examina el acuerdo de derecho de giro conforme a los procedimientos del mecanismo de financiamiento de emergencia.
25 de noviembreTailandia presenta una carta de intención en la que se describen nuevas medidas.
8 de diciembreEl Directorio concluye la primera revisión en el marco del acuerdo de derecho de giro y desembolsa DEG 600 millones.
1998
24 de febreroTailandia presenta una carta de intención en la que se describen nuevas medidas.
4 de marzoEl Directorio concluye la segunda revisión en el marco del acuerdo de derecho de giro y desembolsa DEG 200 millones.
26 de mayoTailandia presenta una nueva carta de intención.
10 de junioEl Directorio concluye la tercera revisión en el marco del acuerdo de derecho de giro, aprobando un desembolso de DEG 100 millones y dando por concluida la consulta del Artículo IV correspondiente a 1998/99.

Indonesia

El cambio de actitud de los mercados financieros que se originó en Tailandia puso de manifiesto deficiencias estructurales en la economía indonesia, sobre todo la fragilidad del sistema bancario y el cuantioso volumen de deuda externa a corto plazo sin cobertura contraída por las empresas.

El 5 de noviembre de 1997, el Directorio Ejecutivo aprobó asistencia financiera para un período de tres años por un monto máximo de DEG 7.300 millones, equivalente al 490% de la cuota de Indonesia en el FMI.

En el programa original de reforma económica se contemplaban las siguientes medidas:

  • Estabilización de la rupia manteniendo una política monetaria restrictiva.
  • Reestructuración del sector financiero, incluidos el cierre de las instituciones inviables, la fusión de bancos estatales y la fijación de un calendario para solucionar el problema de las restantes instituciones en dificultades y mejorar el marco institucional, jurídico y normativo del sistema financiero.
  • Reformas estructurales para aumentar la eficiencia económica y la transparencia, entre ellas la liberalización de las inversiones y el comercio exterior, el desmantelamiento de los monopolios nacionales y la ampliación del programa de privatizaciones.
  • Medidas fiscales equivalentes, aproximadamente, al 1% del PIB en 1997/98 y al 2% en 1998/99, a fin de lograr un superávit del 1% del PIB en el sector público en ambos ejercicios, facilitar el ajuste de las cuentas externas y proporcionar recursos para financiar la reestructuración financiera. Entre las medidas, cabe señalar el recorte de los gastos menos prioritarios, incluido el aplazamiento o la reprogramación de los grandes proyectos de infraestructura de las empresas estatales; la reducción de las subvenciones públicas; la eliminación de las exenciones del impuesto al valor agregado (IVA), y el ajuste de los precios administrados, incluidos los de la electricidad y los productos petroleros.

En un contexto de una continua pérdida de confianza en la economía nacional y acusados descensos del valor de la rupia, debido en parte a la falta de progresos en la puesta en práctica del programa y a la incertidumbre con respecto a la determinación de las autoridades para llevarlo adelante, el 15 de enero de 1998 el gobierno anunció la intensificación y la aceleración de dicho programa en un nuevo memorando de políticas económicas y financieras. La intensificación se centró, sobre todo, en las siguientes medidas:

  • La cancelación de 12 proyectos de infraestructura y la revocación o suspensión de los privilegios financieros que disfrutaban los proyectos aeronáuticos de IPTN (Nusantara Aircraft Industry) y el de automotores nacionales.
  • La intensificación del proceso de reestructuración de los bancos y las empresas, incluidos el posterior anuncio de una iniciativa para la creación de un marco que permita a los acreedores y a los deudores abordar en forma voluntaria, y caso por caso, los problemas de la deuda externa de las empresas, la creación del organismo indonesio para la reestructuración de los bancos (Indonesian Bank Restructuring Agency, IBRA) y un fondo de garantía pública de los depósitos y los créditos bancarios.
  • La limitación del monopolio de la junta nacional de comercialización (BULOG) al arroz, la desregulación del comercio interno de productos agrícolas y la eliminación de los acuerdos comerciales restrictivos.
  • El ajuste del presupuesto para 1998/99 —de modo de limitar el déficit del sector público al 1%, aproximadamente, del PIB—a fin de atenuar en parte el impacto de la desaceleración económica sobre el presupuesto.
  • La adopción de medidas para aliviar el sufrimiento causado por la sequía, garantizando, entre otras cosas, el abastecimiento suficiente de alimentos a precios razonables.

Posteriormente, debido a desviaciones de las políticas económicas, a la continua incertidumbre con respecto a la determinación de las autoridades para llevar adelante algunos elementos del programa, y a otros factores, la rupia no logró estabilizarse; la inflación registró un fuerte rebrote, y se produjo un deterioro de la situación económica. El 10 de abril de 1998, el gobierno presentó un memorando complementario sobre políticas económicas y financieras, adaptando las políticas macroeconómicas a la nueva situación menos favorable y ampliando el alcance de las reformas estructurales y bancarias acordadas en enero. Entre las medidas contempladas, cabe señalar:

  • Adopción de una política monetaria mucho más restrictiva para estabilizar la rupia.
  • Aceleración del proceso de reestructuración de los bancos, proceso en el que el IBRA seguiría ocupándose de absorber o cerrar las instituciones con dificultades o inviables y quedaría facultado para emitir bonos al objeto de financiar el saneamiento de las instituciones que cumplan ciertos requisitos; eliminación de las actuales restricciones sobre la propiedad extranjera de los bancos, y la promulgación de una nueva ley de quiebras.
  • Un programa de reformas estructurales, de amplio alcance, para hacer más competente y eficiente la economía, reforzando los compromisos adquiridos en enero e incluyendo, además, la privatización de seis grandes empresas estatales que ya cotizan en bolsa y la identificación de siete nuevas empresas para privatizar en 1998/99.
  • Mecanismos más rápidos para desarrollar, con los acreedores extranjeros, un marco que permita restablecer el financiamiento del comercio exterior y resolver los problemas de la deuda de las empresas y los créditos interbancarios.
  • Fortalecimiento de la red de protección social, manteniendo temporalmente las subvenciones a los alimentos y otros productos esenciales, apoyando a las pequeñas y medianas empresas y desarrollando programas de obras públicas.
  • Mejora de la ejecución y aumento de la credibilidad del programa mediante un seguimiento diario de las reformas por parte del Comité Ejecutivo Indonesio del Consejo de Flexibilización, en estrecha colaboración con el FMI, el Banco Mundial y el Banco Asiático de Desarrollo; adopción de medidas de fondo antes de que el Directorio Ejecutivo apruebe el programa, y realización de frecuentes exámenes del programa por parte del Directorio.

Las autoridades presentaron un segundo memorando complementario de políticas económicas y financieras el 24 de junio de 1998, tras el deterioro de la situación económica y el descarrilamiento del programa de ajuste, debido a la agitación social y los cambios políticos ocurridos en mayo. Las medidas contempladas daban prioridad al fortalecimiento de la red de protección social, a la reestructuración completa del sistema bancario y al saneamiento del deteriorado sistema de distribución. Entre dichas medidas, cabe destacar:

  • El aumento del gasto social hasta un nivel del 7,5% del PIB, para lo cual se adoptaron, entre otras, las siguientes medidas: concesión de subvenciones a los alimentos, los combustibles, la atención médica y otros conceptos (subvenciones que se irán eliminando una vez que mejore la economía); ampliación de los programas de creación de empleo respaldados por el Banco Mundial, el Banco Asiático de Desarrollo y los donantes bilaterales, y prestación de asistencia a los estudiantes.
  • Medidas para limitar el déficit presupuestario al 8,5% del PIB —nivel que podría financiarse con asistencia externa—incluidas la reducción de los proyectos de infraestructura y una mayor eficiencia en las operaciones que realiza el Estado.
  • Saneamiento y mejora del sistema de distribución, tras las perturbaciones causadas por los problemas sociales, a fin de garantizar el suficiente abastecimiento de productos esenciales, incluida la creación de una unidad especial de seguimiento para identificar posibles situaciones de escasez de alimentos u obstrucciones en la distribución.
  • Reestructuración del sistema bancario adoptando medidas encaminadas a reforzar los bancos relativamente viables —en parte con la inyección de nuevos recursos—dando al mismo tiempo los pasos necesarios para recapitalizar, consolidar o cerrar de hecho los bancos con dificultades, y manteniendo el compromiso de garantizar sus recursos a todos los depositantes y acreedores. Las autoridades establecerían además un comité de asesoría del sector financiero, de alto nivel, para orientar en la coordinación de las medidas necesarias para proceder a la reestructuración de los bancos.
  • Adopción de un procedimiento eficaz de quiebra, como elemento esencial de la estrategia de reestructuración de la deuda de las empresas contemplada en el acuerdo correspondiente suscrito el 4 de junio entre el gobierno y los bancos acreedores.
  • Seguimiento más estricto del programa económico.

En el cuadro 5 se presentan algunos indicadores económicos sobre Indonesia.

Cuadro 5Indonesia: Algunos indicadores económicos, al 23 de julio de 1998
199519961997119982
Variación porcentual
Crecimiento del PIB real8,28,04,6–13 a‒14
Precios al consumidor (fin de período)9,06,611,680,6
Porcentaje del PIB; el signo menos indica un déficit
Saldo del gobierno central0,91,2–0,9–8,5
Balanza en cuenta corriente–3,2–3,3–1,81,6
Miles de millones de dólares de EE. UU.
Deuda externa107,8110,2136,1135,0
De la cual: Deuda a corto plazo9,513,418,8
Porcentaje del PIB
Deuda externa53,348,564,5162,7
Datos: Autoridades nacionales y estimaciones de los funcionarios del FMI. Los datos fiscales y del sector externo corresponden a los ejercicios (1 de abril al 31 de marzo).

Estimaciones.

Según programa de junio de 1998.

Datos: Autoridades nacionales y estimaciones de los funcionarios del FMI. Los datos fiscales y del sector externo corresponden a los ejercicios (1 de abril al 31 de marzo).

Estimaciones.

Según programa de junio de 1998.

Cronología de los hechos más destacados

1997
5de noviembreEl Directorio Ejecutivo aprueba un acuerdo de derecho de giro a favor de Indonesia, autorizando al país a girar hasta un monto máximo de DEG 7.300 millones, y desembolsa DEG 2.200 millones.
1998
Mediados de eneroLa Gerencia del FMI visita Yakarta para entrevistarse con el Presidente Suharto y discutir la aceleración de las reformas ya acordadas en el marco del programa, tras la nueva depreciación de la rupia.
15 de eneroIndonesia presenta un memorando sobre políticas económicas y financieras, en el que se describen nuevas medidas.
26 de eneroEl FMI manifiesta su satisfacción por la intención de Indonesia de emprender un programa integral de saneamiento del sector bancario e instrumentar un marco para que los acreedores y los deudores puedan abordar, de forma voluntaria y caso por caso, los problemas de la deuda externa de las empresas.
10 de abrilIndonesia emite un memorando complementario sobre políticas económicas y financieras, en el que se describen nuevas medidas.
4 de mayoEl Directorio concluye la primera revisión en el marco del acuerdo de derecho de giro y desembolsa DEG 734 millones.
24 de junioIndonesia presenta un segundo memorando complementario sobre políticas económicas y financieras, en el que se describen nuevas medidas.
15 de julioEl Directorio concluye la segunda revisión del acuerdo de derecho de giro, desembolsando DEG 734 millones, y aprueba un aumento del financiamiento del FMI en el marco de dicho acuerdo de DEG 1.000 millones. El FMI anuncia también la aportación de financiamiento adicional de fuentes multilaterales y bilaterales para el programa. Parte de estos recursos se obtendrán a través de un acuerdo informal entre los acreedores bilaterales para reprogramar la deuda o proporcionar nuevo financiamiento, por un monto total adicional de más de US$6.000 millones, incluido el aumento de la asistencia otorgada por el FMI.

Corea

En sólo unas décadas Corea se transformó en una economía industrial avanzada. Sin embargo, el recalentamiento económico hizo que aumentaran los problemas estructurales; en particular, el sistema financiero se vio socavado por la excesiva interferencia del Estado en la economía, por los estrechos vínculos existentes entre los bancos y los conglomerados, por el hecho de que la liberalización de la cuenta de capital no se realizó en la secuencia debida y por la ausencia de las normas de prudencia que deben acompañar a la liberalización. A medida que se propagó la crisis financiera de Asia a finales de 1997, la pérdida de confianza de los mercados puso al país al borde del agotamiento de las reservas de divisas. El 4 de diciembre de 1997, el Directorio aprobó financiamiento para un período de tres años por un monto máximo de DEG 15.500 millones, equivalente al 1.939% de la cuota de Corea en el FMI.

El programa inicial de reforma económica incluía las siguientes medidas:

  • Una reestructuración completa del sector financiero, con la adopción de una clara y firme política de salida para las instituciones financieras en dificultades, una estricta disciplina de mercado y fiscalización y una mayor independencia del banco central. Se suspendieron las operaciones de nueve bancos de inversiones insolventes, se inyectó capital público en otros dos grandes bancos comerciales con problemas, y se obligó a todos los bancos comerciales que no tuvieran suficiente capital a proponer planes de recapitalización.
  • Medidas fiscales encaminadas a producir un ahorro equivalente al 2% del PIB, aproximadamente, que permitiera acomodar en el presupuesto los costos de la reestructuración del sector financiero, manteniendo al mismo tiempo una orientación prudente de la política fiscal. Entre estas medidas, cabe señalar la ampliación de la base de tres impuestos: sobre la renta de las sociedades, la renta de las personas físicas y el valor agregado.
  • Medidas para deshacer los vínculos opacos e ineficientes existentes entre el gobierno, los bancos y las empresas, incluidas algunas iniciativas para modernizar las normas de contabilidad, auditoría y divulgación, a fin de obligar a las empresas a presentar estados financieros consolidados y verificados por auditores externos, y eliminar gradualmente el sistema de garantías cruzadas dentro de los conglomerados.
  • Medidas de liberalización comercial, entre ellas la preparación de un calendario para eliminar las subvenciones y la adopción de un programa de diversificación de las importaciones, así como la agilización y una mayor transparencia de los procedimientos de certificación de las importaciones.
  • Medidas de liberalización de la cuenta de capital para abrir los mercados coreanos de dinero, bonos y acciones a la afluencia de capital y liberalizar la inversión extranjera directa.
  • Reforma del mercado laboral para facilitar la redistribución del factor trabajo.
  • Publicación y divulgación de los principales datos económicos y financieros.

Como se describía en la carta de intención del 24 de diciembre de 1997, se procedió a intensificar y acelerar el programa, a medida que se agudizó la crisis financiera en Corea y la inquietud suscitada en torno a la posibilidad de que los bancos internacionales no refinanciasen la deuda externa a corto plazo se tradujo en un aumento de las presiones sobre las reservas internacionales y el won. El anuncio de la intensificación del programa vino acompañado del inicio de negociaciones entre el Gobierno de Corea y los bancos acreedores para prorrogar los plazos de vencimiento de las deudas interbancarias a corto plazo. Entre otras medidas, cabe señalar:

  • Aplicación de una política monetaria más restrictiva y eliminación de la banda de fluctuación diaria del tipo de cambio.
  • Aceleración del proceso de liberalización de los mercados monetario y de capital, incluida la supresión de todas las restricciones de la cuenta de capital con respecto al acceso de los inversionistas extranjeros al mercado de bonos de Corea para el 31 de diciembre de 1997.
  • Aceleración de la puesta en práctica del plan de reestructuración integral del sector financiero, incluidas la creación de un equipo de alto nivel para negociar con los acreedores extranjeros y la reducción del recurso de los bancos coreanos a la ventanilla de divisas del banco central.

En una carta de intención fechada el 7 de enero de 1998, las autoridades coreanas explicaban con mayor detalle sus estrategias de financiamiento externo y gestión de las reservas, e instrumentaban en mayor medida el programa de reforma del sector financiero.

En una nueva carta de intención fechada el 7 de febrero de 1998, volvió a revisarse el marco macroeconómico y se definieron las políticas que el gobierno se proponía aplicar a lo largo del año. Dichas políticas, formuladas en el contexto del acuerdo suscrito el 29 de enero entre las autoridades coreanas y un grupo de bancos acreedores sobre un intercambio voluntario de deuda, incluían:

  • Fijar un objetivo para el déficit fiscal de alrededor del 1% del PIB en 1998, a fin de acomodar el impacto de la disminución de la actividad económica sobre el presupuesto e incrementar el gasto en la red de protección social.
  • Avanzar en la adopción de una estrategia de reestructuración del sector financiero de más amplio alcance, una vez contenido el peligro inmediato de perturbaciones en el sistema financiero.
  • Aumentar la gama y el monto de los instrumentos financieros que pueden usar los inversionistas extranjeros, permitir un mayor acceso de las empresas coreanas a los mercados internacionales de capital, y liberalizar las fusiones y adquisiciones en el sector de las empresas.
  • Adoptar varias medidas para aumentar la transparencia de las operaciones de las empresas: reforzar las funciones de supervisión de los directorios de las empresas, aumentar el nivel de responsabilidad frente a los accionistas, y nombrar directores y comités de auditoría ajenos a las empresas.

En una carta de intención de fecha 2 de mayo de 1998, las autoridades actualizaron el programa de reforma económica, en vista de los avances logrados en la superación de la crisis financiera externa y del deterioro aún mayor de las perspectivas con respecto a la actividad económica. Entre los hechos positivos, cabe señalar la conclusión de la operación de reestructuración de US$22.000 millones de deuda externa a corto plazo contraída por los bancos coreanos, el exitoso retorno a los mercados internacionales de capital con una emisión mundial de bonos soberanos de US$4.000 millones, la transformación del déficit de la balanza en cuenta corriente en un notable superávit, y un aumento de las reservas utilizables que sobrepasaron la cifra de US$30.000 millones. La carta de intención incluye, entre otras, medidas para:

  • Dar cabida a un déficit fiscal más abultado de alrededor del 2% del PIB en 1998, en vista de la desaceleración del crecimiento, permitiendo el funcionamiento de los estabilizadores automáticos.
  • Reforzar y ampliar la red de protección social, incluidos una mayor cobertura del seguro de desempleo y aumentos de la duración y el nivel de las prestaciones mínimas, así como una reducción temporal del período mínimo de contribución.
  • Formar un comité de evaluación, en el que participen expertos internacionales, para analizar los planes de recapitalización de los bancos comerciales que no tengan suficiente capital.
  • Publicar el 15 de agosto de 1998, a más tardar, una serie de normas para armonizar la reglamentación prudencial de Corea con las prácticas óptimas internacionales, incluido un cumplimiento más escrupuloso de la normativa actual en materia de discordancia entre los vencimientos de la deuda externa.
  • Seguir liberalizando gradualmente la cuenta de capital, incluida la flexibilización de las restricciones que afectan a las transacciones en moneda extranjera, la participación extranjera en la propiedad de ciertos activos y los topes a la inversión extranjera en acciones de empresas que no cotizan en bolsa.

En el cuadro 6 se presentan algunos indicadores económicos sobre Corea.

Cuadro 6Corea: Algunos indicadores económicos, al 23 de julio de 1998
19951996199719981
Variación porcentual
Crecimiento del PIB real8,97,15,5–1 a–2
Precios al consumidor (fin de período)4,74,96,68,2
Porcentaje del PIB; el signo menos indica un déficit
Saldo del gobierno central0,30,30,0–1,7
Balanza en cuenta corriente–1,9– 4,7–1,97,3
Miles de millones de dólares de EE. UU.
Deuda externa119,7157,5154,4163,3
De la cual: Deuda a corto plazo78,7100,068,439,6
Porcentaje del PIB
Deuda externa26,432,534,951,5
Datos: Autoridades nacionales y estimaciones de los funcionarios del FMI. Los datos corresponden a los ejercicios financieros (1 de enero al 31 de diciembre).

Según programa de mayo de 1998.

Datos: Autoridades nacionales y estimaciones de los funcionarios del FMI. Los datos corresponden a los ejercicios financieros (1 de enero al 31 de diciembre).

Según programa de mayo de 1998.

* * *

Cronología de los hechos más destacados

1997
17de diciembreEl FMI toma nota de la exitosa conclusión de las conversaciones celebradas entre los funcionarios de la institución y las autoridades coreanas, así como de las intenciones de aportar asistencia del Banco Mundial, el BAsD y los países del grupo de posibles participantes en el plan de financiamiento suplementario a favor de Corea.
4 de diciembreEl Directorio aprueba un acuerdo de derecho de giro a favor de Corea por un monto de DEG 15.500 millones y autoriza un desembolso de DEG 4.100 millones.
18 de diciembreEl Directorio concluye la primera revisión quincenal del acuerdo de derecho de giro y libera otros DEG 2.600 millones, activando el nuevo servicio de complementación de reservas del FMI.
24 de diciembreCorea presenta una carta de intención en la que manifiesta su propósito de intensificar y acelerar el programa. El Director Gerente anuncia que recomendará al Directorio que acelere notablemente la liberación de los recursos disponibles a favor de Corea —en vista del contenido de la carta de intención y de los avances logrados en las conversaciones entre los bancos coreanos y los bancos internacionales para hacer frente al problema de la deuda externa de Corea—y señala que el Banco Mundial y el BAsD desembolsarán US$5.000 millones antes del final del año.
30 de diciembreEl Directorio aprueba la solicitud formulada por Corea de modificar el calendario de giros, adelantando parte de los montos programados en un principio para febrero y mayo de 1998 sin variar el acceso general a los recursos del FMI, y desembolsa DEG 1.500 millones.
1998
7 de eneroCorea presenta una carta de intención en la que se describen nuevas medidas.
8 de eneroEl Directorio concluye la segunda revisión quincenal del acuerdo de derecho de giro y desembolsa DEG 1.500 millones.
29 de eneroLas autoridades y las instituciones financieras de Corea y los bancos internacionales anuncian un acuerdo de reprogramación de la deuda.
17 de febreroCorea presenta una carta de intención en la que se describen nuevas medidas.El Directorio concluye la primera revisión trimestral del acuerdo de derecho de giro y desembolsa otros DEG 1.500 millones.
2 de mayoCorea presenta una carta de intención en la que se describen nuevas medidas.
29 de mayoEl Directorio concluye la segunda revisión trimestral del acuerdo de derecho de giro, desembolsando otros DEG 1.400 millones, y lleva a término la consulta del Artículo IV correspondiente a 1998.

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