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Finanzas y Desarrollo, Junio 2012
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Más empleos, mejores Trabajos: El rápido aumento de la fuerza de trabajo en Asia meridional exige adoptar medidas de política intersectoriales para respaldar un crecimiento sostenido del empleo de alta calidad

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
June 2012
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Trabajador en el astillero Western Marine en Chittagong, Bangladesh.

Kalpana Kochhar, Pradeep Mitra y Reema Nayar

En Asia meridional, casi 10 millones de personas se han incorporado anualmente a la fuerza de trabajo durante la última década, a la vez que en la región han aumentado los salarios y se ha reducido la pobreza. La cantidad y la calidad de los empleos han mejorado. Pero hacer frente al reto del empleo en las próximas dos décadas será más difícil que en las dos anteriores.

Asia meridional, integrada por la República Islámica del Afganistán, Bangladesh, Bhután, India, Maldivas, Nepal, Pakistán y Sri Lanka, representará el 40% del aumento de la población mundial en edad de trabajar (15-64 años) hasta 2050. Por lo tanto, las políticas de empleo de la región serán de importancia mundial. Asia meridional deberá generar nuevos empleos de mayor calidad que eleven los salarios reales y reduzcan la pobreza.

Trayectoria del empleo

En general, en Asia meridional el empleo ha crecido al mismo ritmo que la población en edad de trabajar. De hecho, los cinco principales países de la región clasificados en orden descendente según el crecimiento del empleo —Pakistán, Nepal, Bangladesh, India y Sri Lanka— coinciden con los cinco principales países según el crecimiento de la población en edad de trabajar.

No solo ha aumentado el número de empleos, sino también su calidad. Los dos criterios utilizados para evaluar la calidad del empleo son la pobreza entre los trabajadores por cuenta propia (empleadores, trabajadores independientes y trabajadores familiares no remunerados) y los salarios reales de los trabajadores asalariados. Esta última categoría comprende los trabajadores ocasionales —a los que se les paga sobre una base diaria, irregular o por pieza— y los trabajadores asalariados fijos que reciben periódicamente un salario por un empleo en el sector público o privado y normalmente tienen derecho a licencia y otras prestaciones adicionales. La pobreza en Asia meridional se ha reducido entre los trabajadores por cuenta propia (véase el gráfico 1). Al mismo tiempo, los salarios reales de los trabajadores ocasionales y los trabajadores asalariados fijos han aumentado. Las tasas de pobreza también se han reducido entre los trabajadores asalariados.

Gráfico 1Menos pobreza

La pobreza se está reduciendo en general pero sigue siendo más elevada entre los trabajadores ocasionales.

(porcentaje de trabajadores en hogares por debajo del umbral de pobreza, por situación en el empleo)

Fuente: Banco Mundial (2012).

No obstante, la composición de la fuerza de trabajo entre estas tres grandes categorías de empleo apenas ha variado con el tiempo (véase el gráfico 2). Los trabajadores por cuenta propia comprenden la mayor proporción, lo que refleja el predominio de la agricultura en gran parte de la región. Los trabajadores ocasionales constituyen la siguiente categoría más importante. Aunque la pobreza se ha reducido en cada categoría de empleo, sigue siendo más elevada para los trabajadores ocasionales y más baja para los trabajadores asalariados fijos.

Gráfico 2La misma historia de siempre

No ha habido mucho movimiento de trabajadores entre las grandes categorías de empleo a lo largo del tiempo.

(porcentaje del total de trabajadores entre 15 y 64 años, por categoría de empleo)

Fuente: Banco Mundial (2012).

Nota: En Sri Lanka la categoría correspondiente a los trabajadores asalariados fijos se refiere a todos los trabajadores asalariados, porque los datos no identifican por separado a los trabajadores asalariados ocasionales.

Por lo tanto, la calidad del empleo ha mejorado sobre todo dentro de cada gran categoría de empleo y no a través del movimiento entre categorías. Sin embargo, hay movimiento a nivel de los trabajadores. En las zonas rurales de Bangladesh, India y Nepal, por ejemplo, la educación facilita la transición de la agricultura a mejores trabajos en la industria y los servicios en la economía no agrícola, mientras que la falta de educación aumenta la probabilidad de que el movimiento se produzca de la economía no agrícola a la agricultura.

Las mejoras de la calidad del empleo se deben sobre todo al crecimiento del PIB, con variaciones entre los distintos países. En general, el crecimiento ha aumentado en Bangladesh, India y Sri Lanka en las últimas décadas. Si bien el crecimiento en Pakistán ha mantenido una tendencia a la baja en las últimas décadas, ha sido volátil, registrando un fuerte repunte entre los años noventa y la década de 2000. La calidad del empleo en Nepal, que registra bajas tasas de crecimiento, ha mejorado debido a la enorme emigración de mano de obra del país, lo que impulsó al alza los salarios reales de los trabajadores que no emigraron, mientras que la avalancha de remesas de trabajadores —que, según las estimaciones, representó una cuarta parte del PIB— contribuyó a la mitad de la caída de la tasa de pobreza.

Gran parte del crecimiento del PIB por trabajador en Asia meridional se debe en mayor medida al rápido crecimiento de la productividad total de los factores —una combinación de cambios en la eficiencia con la cual se utilizan los insumos y cambios en la tecnología— que al crecimiento del capital físico por trabajador y a la educación. En adelante, si bien el crecimiento de la productividad total de los factores seguirá desempeñando un papel esencial, deberán registrarse mayores tasas de acumulación de capital físico y humano para absorber a las personas que entren al mercado de trabajo.

Difícil camino por delante

Para absorber el aumento de la mano de obra en Asia oriental deberán crearse 12 millones de empleos cada año entre 2010 y 2030. Y si aumentan las tasas de participación de la mujer en los mercados de trabajo de los tres principales países de la región (Bangladesh, India y Pakistán) —que actualmente se encuentran entre las más bajas del mundo en desarrollo— como lo han hecho en algunos países de Asia oriental, esta cifra se eleva a casi 15 millones de empleos, el equivalente a que cada año entre al mercado laboral toda la población de Yakarta. Estos aumentos serán entre 20% y 50% mayores que el incremento anual registrado entre 1990 y 2010.

Las personas que entren al mercado laboral podrían absorberse en empleos que reduzcan progresivamente el producto por trabajador en los países de ingreso mediano y bajo, donde la falta de redes de protección impide el desempleo abierto. Manteniéndose constantes el resto de las condiciones, cuanto mayor sea el número de personas que entren al mercado laboral, menor será el producto por trabajador de los empleos adicionales creados para absorberlas.

Pero el desafío para la región es crear empleos a mayores niveles de producto por trabajador. Esto exige acelerar el movimiento de la mano de obra, de la agricultura hacia la industria y los servicios, donde el producto por trabajador es mayor —como en el caso de Asia oriental durante los años de alto crecimiento— así como el movimiento de la mano de obra de las empresas de baja productividad a las de productividad más alta dentro de la industria y los servicios.

Si bien es conveniente mantener un crecimiento elevado, no podemos basarnos necesariamente en este factor para hacer frente a este desafío del empleo. La experiencia internacional parece indicar que es mucho más difícil mantener un crecimiento elevado que activarlo. Por lo tanto, será necesario aplicar reformas estructurales del lado de la demanda y de la oferta del mercado de trabajo.

El crecimiento demográfico incrementará el número de personas que entren al mercado laboral. Pero la composición por edades de ese crecimiento podría mitigar el desafío del empleo. La “transición demográfica”—el período durante el cual el número de personas en edad de trabajar crece más rápidamente que el de sus dependientes— puede generar un viento de cola que respalde las reformas de política económica durante las próximas dos a tres décadas en gran parte de Asia meridional. Los recursos ahorrados como resultado del menor número de dependientes proporcionarán un “dividendo demográfico”, que puede utilizarse para realizar las inversiones en capital humano y físico de alta calidad necesarias para crear mejores empleos. Pero para aprovechar el dividendo es preciso crear un clima empresarial que propicie la acumulación de factores de manera que este ahorro pueda convertirse en inversiones efectivas. Dado que se necesita tiempo para que las políticas tengan un impacto y que se prevé que la oportunidad demográfica se cerrará en torno a 2040 para la mayor parte de Asia meridional, dando lugar a mayores tasas de dependencia de la población de más edad, es particularmente urgente fortalecer las reformas de política económica.

Obstáculos al crecimiento del empleo

Según los directivos de las empresas del sector urbano formal de Asia meridional que han creado empleos, los tres principales obstáculos que limitan su capacidad de operar y crecer son la electricidad, la corrupción y la inestabilidad política. Los obstáculos suelen ser más graves para una empresa que ha creado nuevos empleos —lo que genera mayor presión, por ejemplo, sobre el suministro de electricidad, carreteras, sistema judicial y otras dimensiones del clima empresarial— que para una empresa que no haya aumentado el número de empleados (véase el gráfico 3).

Gráfico 3Obstáculos al crecimiento

Los principales obstáculos al crecimiento para las empresas de Asia meridional con características similares entre los distintos países —“empresas de referencia”— en el sector urbano formal son la inestabilidad política, el acceso a la electricidad y la corrupción. Estos obstáculos son más graves para las empresas que crean empleo.

(Índice, 0–4)

Fuente: Banco Mundial (2012).

Existe evidencia, incluso en Asia meridional, de que una mejor nutrición facilita el aprendizaje a lo largo de la vida y aumenta la productividad en el mercado de trabajo.

Los problemas de suministro de electricidad en algunos países de Asia meridional, como Afganistán, Bangladesh y Nepal, son mayores que los que afectan a empresas similares (en tamaño, sector, ubicación, naturaleza de la propiedad y grado de compromiso internacional) en otros países con niveles comparables de ingreso en otras regiones. En 2000–10, casi todas las empresas en estos países experimentaron fallas eléctricas todos los meses. Las empresas utilizan generadores para mitigar los efectos de las interrupciones en el suministro eléctrico, una solución costosa que es más común en Asia meridional que en otros países con niveles similares de ingreso en otras regiones. El acceso a la electricidad también es otro obstáculo principal mencionado por las empresas rurales industriales y de servicios en Bangladesh, Pakistán y Sri Lanka, y por las empresas urbanas del sector informal en India.

Otro obstáculo principal es la corrupción. Los sobornos y el tiempo que los directivos de las empresas deben pasar con los funcionarios de los servicios públicos o la administración tributaria encarecen el costo de hacer negocios. La inestabilidad política, especialmente en aquellos países en situación de conflicto o durante y después de un conflicto, es otro obstáculo que afecta a las operaciones de las empresas.

Sin duda, es prioritario resolver los problemas en el sector de la energía. Las reformas requieren inversión pública y privada de manera continua para reducir la gran brecha entre la demanda y la oferta, así como ajustes arancelarios, una recaudación arancelaria más eficiente y el fortalecimiento de la capacidad y la independencia del organismo regulatorio para mejorar la viabilidad financiera y comercial de los servicios de electricidad. También es importante mejorar la gestión de gobierno de los servicios públicos.

Intervención temprana

Otra prioridad para todos los países de Asia meridional es mejorar la calidad de la enseñanza en todos los niveles de educación e impartir los conocimientos analíticos y de comportamiento que exigen los empleadores de los graduados, y que estos no tienen. Pero las inversiones en capital humano que generarán mayores beneficios seguramente serán los programas destinados a la infancia.

Asia meridional registra las tasas más altas de malnutrición en niños menores de cinco años, incluso más altas que África sub-sahariana (véase el gráfico 4). Y existe evidencia, incluso en Asia meridional, de que una mejor nutrición facilita el aprendizaje a lo largo de toda la vida y aumenta la productividad en el mercado de trabajo. El crecimiento del ingreso por sí solo no evitará la malnutrición. Los programas destinados a la infancia deben centrarse en la nutrición, la higiene, el estímulo cognitivo en una edad temprana y el desarrollo de programas preescolares eficaces para los grupos desfavorecidos a fin de evitar el deterioro irreversible de las facultades cognitivas.

Gráfico 4Alimentar a los niños

La lucha contra la desnutrición en la primera infancia podría reportar mayores beneficios para Asia meridional, que registra las tasas más altas del mundo en este ámbito.

(porcentaje de niños menores de 5 años)

Fuente: Banco Mundial (2012).

Nota: ALC = América Latina y el Caribe; AOP = Asia oriental y el Pacífico; OMNA = Oriente Medio y Norte de África; AS = África subsahariana; RAM = Región de Asia meridional.

Si bien existen algunos programas piloto prometedores en este ámbito, hay muy pocos programas a gran escala en Asia meridional. El establecimiento de estos programas mejoraría los resultados escolares y, eventualmente, laborales.

Contratación y despido

Es mucho más probable que los empleadores en el sector manufacturero formal en India ajusten su mano de obra creando y eliminando empleos para los trabajadores temporales que para los trabajadores asalariados fijos. De hecho, la suma de las tasas de creación de empleo (los empleos creados durante un año divididos por el empleo promedio durante el año) y las tasas de destrucción de empleo (los empleos perdidos durante un año divididos por el empleo promedio durante el año) para los trabajadores con contrato en las grandes empresas manufactureras en India es dos veces mayor que para los trabajadores fijos. Esto se debe en parte a la regulación laboral, que, según los directivos en India, Nepal y Sri Lanka, limita mucho más las operaciones y el crecimiento de su negocio que el de otras empresas similares (en términos de tamaño, sector, ubicación, naturaleza de la propiedad y grado de participación internacional) en otros países con ingresos per cápita comparables.

El elevado costo de despedir a trabajadores fijos es, en realidad, un impuesto a la contratación de estos trabajadores. Las reformas para alentar la creación de empleos en la economía formal deberían reducir estos costos, que solo protegen a una minoría de trabajadores. Estas reformas deberían aplicarse simultáneamente a las que ayudan a todos los trabajadores —tanto en el sector formal como informal— a ajustarse a los shocks del mercado de trabajo y a mejorar su futuro potencial de ingreso, tales como el apoyo a los ingresos en caso de desempleo complementado mediante programas activos del mercado de trabajo. Probablemente la mejor manera de proceder es reforzar progresivamente los programas existentes, sobre todo en el sector informal.

Invertir en empleo

En Asia meridional se han creado muchos empleos, entre ellos, empleos de mayor calidad. La calidad de los empleos es más importante, porque la cantidad ha aumentado, en general, al mismo ritmo que la población en edad de trabajar.

El desafío del empleo en Asia meridional —que consiste en absorber una fuerza de trabajo que podría ser del 20% al 50% mayor en los próximos 20 años que en los últimos 20, y hacerlo de forma que se incrementen los niveles de producto por trabajador— requiere acelerar el movimiento de trabajadores del sector agrícola a la industria y los servicios y, dentro de estos sectores, de los empleos de menor productividad a los de mayor productividad. Esto exige inversión en capital físico: en el sector eléctrico, por ejemplo, donde las interrupciones del suministro de electricidad frenan el crecimiento de las empresas que crean empleo. Pero también exige inversión en capital humano. Para ayudar a los trabajadores a dejar el sector agrícola es necesario equiparlos con la educación y los conocimientos exigidos por los empleadores.

Esta inversión depende de una amplia gama de cambios de política orientados a facilitar la inversión en el sector de la electricidad, aumentar el alcance y la calidad de la educación, y reducir el costo de contratación y despido de trabajadores. Las condiciones que fomentan estas reformas son importantes para la creación de empleos en todo el mundo, pero en Asia meridional son aún más urgentes. La transición demográfica podría generar un viento de cola favorable, pero este no soplará para siempre, y las políticas tardarán en dar fruto.

Kalpana Kochhar es Economista Jefe, y Reema Nayar es Economista Principal, en la región de Asia meridional del Banco Mundial. Pradeep Mitra, ex Economista Jefe en la región de Europa y Asia Central, es Consultor en la región de Asia meridional del Banco Mundial.

Este artículo se basa en el informe del Banco Mundial de 2012 More and Better Jobs in South Asia, preparado bajo la dirección de Reema Nayar.

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